Unidad didáctica 1 "Hábitos saludables"

HÁBITOS SALUDABLES


Cuando hablamos de hábitos saludables, ¿a qué nos referimos?. La mayor importancia radica en el problema de obesidad infantil, ¿de qué estamos hablando?. El dato más reciente comunicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de octubre de 2017 dice que el número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 5 y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en los últimos cuatro decenios. La OMS ratificó que los niños con sobrepeso y obesos tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y con ello tienen una mayor probabilidad de padecer, a edades tempranas, enfermedades como la diabetes o enfermedades cardiovascular (OMS, 2013).
España se sitúa tanto en niñas como en niños, en el grupo definido con un porcentaje de más del 25% de exceso de peso, cerca de los países con cifras más altas del mundo. Por lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué estamos haciendo mal?.
En el siglo XXI se observa que esos datos pueden provenir de una publicidad derivada de las grandes industrias alimentarias que se ceba en las capas cultural y económicamente más desfavorecidas, ya que muchos de los productos ricos en azúcares y grasas saturadas, ha provocado que sean más baratos los alimentos procesados que los productos frescos y clásicos de la dieta mediterránea, ¿Se debe hacer algo al respecto?
El reto más importante que tienen las sociedades de los países industrializados es la prevención. Teniendo en cuenta la modificación del trabajo, del ocio y de los hábitos dietéticos producidos en las últimas épocas. Por tanto, esto responde a lo que nos referimos a hábitos saludables.

¿Qué es la obesidad?

Para la OMS (2010) la obesidad es una “acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que puede ser perjudicial para la salud”.

¿Qué es el sobrepeso?

Es el aumento de peso corporal por encima de un patrón dado dentro de los límites adecuados para la edad y sexo. Pero, no necesariamente el sobrepeso puede ser a causa de la adiposidad en el cuerpo; podría ser por el peso de la estructura ósea, el incremento de la masa muscular, la presencia de líquidos corporales, o por otras razones.

Por lo que el peso en sí no es el único factor para identificar el sobrepeso u obesidad, sino el exceso de tejido adiposo, es decir, el porcentaje de grasa acumulado en el cuerpo.

¿Qué conclusiones sacamos al ver la siguiente imagen?





Estatura: 1,70 m
Estatura: 1,70 m
Peso: 86,7 kg
Peso: 86,7 kg
IMC: 30
IMC: 30
Grasa corporal: 9%
Grasa corporal: 35%

Al comparar estos sujetos de la figura, la diferencia es evidente, a simple vista existe una gran diferencia anatómica a pesar de compartir la misma estatura y peso. La razón es simple, su composición corporal es clave. Observamos nuevamente la figura y prestando atención en los porcentajes de grasa: sujeto 1 = 9% de grasa corporal; y sujeto 2 = 35% de grasa corporal. Dicho de otra forma, el sujeto 1 posee 7,8 kg de grasa en todo su cuerpo, mientras que el sujeto 2 posee 30,34 kg de masa grasa.

¿Cómo medimos la grasa acumulada?

Para medir la grasa acumulada, normalmente se utilizan diferentes métodos biométricos como:

Perímetro de la cintura

Este método es para los nutricionistas la forma más sencilla de determinar la cantidad de grasa acumulada en la zona abdominal.
Según el sexo de la persona, los datos se interpretan de una forma u otra. Así, en mujeres existe el riesgo de padecer enfermedades asociadas a la obesidad a partir de los 82 cm, mientras que si sobrepasa los 88 cm el riesgo es muy elevado. En cambio, en hombres hay riesgo a partir de los 94 cm, mientras que este se convierte en un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares a partir de los 102 cm. Por debajo de estos niveles, se considera que no hay riesgos evidentes para la salud.


Índice de masa corporal (IMC)

Es el método más práctico y más utilizado para diagnosticar la obesidad en niños y adolescentes, ya que permite conocer el estado de cada individuo en una escala que contempla desde la situación de desnutrición hasta la obesidad (Mei et al., 2002).
¿Cuál es el problema de utilizar el IMC?
Al utilizar este indicador hay que tener presente que se está utilizando los resultados de las medidas en unos estándares que son iguales para cualquier persona (adulta o infantil) de cualquier edad y género, sea cual sea la composición corporal que tenga. Es por ello que hay que tomarlo como una información a la que hay que añadirle más valoraciones.




Clasificación
IMC (kg/m2)
Bajo peso
< 18.50
Delgadez severa
< 16.00
Delgadez moderada
16.00 – 16.99
Delgadez aceptable
17.00 – 18.49
Normal
18.50 – 24.99
Sobrepeso
³ 25.00
Pre-obeso (riesgo)
25.00 – 29.99
Obeso
³ 30.00
Obeso tipo I (riesgo moderado)
30.00 – 34.99
Obeso tipo II (riesgo severo)
35.00 – 39.99
Obeso tipo III (riesgo muy severo)
³ 40.00

 

Índice Cintura/Cadera

Es la relación que resulta de dividir el perímetro de la cintura de una persona por el perímetro de su cintura, ambos valores en centímetros.

Género
Excelente
Bueno
Promedio
En riesgo
Hombre
< 0.85
0.85 – 0.89
0.90 – 0.95
³ 0.95
Mujer
< 0.75
0.75 – 0.79
0.80 – 0.86
³ 0.86

A parte de estos métodos descritos, también existen métodos como la medición de pliegos cutáneos o plicometría y el porcentaje de grasa corporal que se realiza con instrumentos específicos.

Siguiendo los apartados mencionados al principio, nos preguntamos ¿quién tiene la culpa de la obesidad? Para dar respuesta a esta pregunta nos centramos en los alimentos industriales, factores genéticos, factores nutricionales, factores sociodemográficos, sedentarismo y actividad física y otro tipo de factores.

Pero, no solamente nos centramos en quién tiene la culpa de la obesidad infantil, sino también qué riesgos tiene y las posibles consecuencias. La obesidad reduce hasta en 8 años la expectativa de vida, patologías asociadas a los factores de riesgo y obesidad (hipertensión arterial, síndrome metabólico, osteoartritis, aumento en la predisposición al cáncer, ácido graso, asma bronquial, disminución de respuestas inmunitarias, diabetes tipo 2, depresión y aislamiento.

Como consecuencia de todo lo anterior, lo más importante en la etapa escolar es ¿cómo podemos promover hábitos de vida saludable?








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